Qué momento tan fabuloso, cómodo y relajante, el momento de porteo. En él das y recibes tantas sensaciones, cariño, protección, calor, confortabilidad. Qué sensación tan grande de amor cuando ves a tus hij@s pegados a tu pecho, respirando frente a ti y notando su pequeño pero fuerte aliento.
Cada día salgo a la calle con alguno de mis hij@s suspendidos sobre mi y cada día oigo la misma pregunta:”¿No te da miedo que se acostumbren?” o la frase: “Se va a acostumbrar y no te lo podrás quitar de encima”.
¿¿QUÉ SE ACOSTUMBRAN??
- A quién??? A mi??
- A qué?? A ir con su madre??
Mis hij@s no se van a “acostumbrar” a nada, porque sencillamente, ya están acostumbrados a mi, acostumbrados a olerme, a notar mi calor, a oir mi corazón, mi respiración y mis conversaciones, pero no de ahora, si no desde siempre. Desde que estaban formando parte de mi en mi interior saben quién soy, cómo huelo y cómo hablo, por lo tanto, están acostumbrados a mi, a su MADRE.
El problema sería que se DESACOSTUMBRASEN, cosa que no estoy dispuesta a que pase, pues sería un gran problema que no me buscases, que no disfrutasen de estos momentos juntos y que no se enriqueciesen de estas situaciones y sensaciones.
Por lo tanto, no quiero que mis hij@s se desacostumbren, porque esa costumbre que tienen de ir junto a mi es los MAS GRANDE que jamás le puede pasar a una madre o a un padre.
Y es que me encanta que se sepa y se vea que mis hij@s ya están ACOSTUMBRADOS a MI.
Ana Laorden
No hay comentarios:
Publicar un comentario